← Todos los cuentos

La Nutria y la Marea Tranquila

Para 3 a 5 años · 3 min de lectura

La pequeña Nuria, la nutria, flotaba de espaldas en el mar muy calmo. El agua estaba tibia y suave debajo de ella. Sostenía su pancita redonda y sonreía al cielo. A su alrededor, el mar la mecía despacio. Calma, calma, decían las olitas.

Una nutria bebé de pecho crema flota de espaldas en un mar dorado y calmo, con las patitas en su pancita redonda.

Una conchita pasó flotando, lisa y rosada. Nuria la recogió con sus patitas. "Ah, hola," rió bajito. La puso sobre su panza, como un barquito. Luego otra conchita se acercó flotando. También la recogió.

Nuria nadaba despacio, sin prisa. Encontró una concha blanca como la luna. Encontró una concha gris como una nube. Cada una la ponía sobre su panza, una por una. Pronto tuvo un montoncito dormilón.

Pero las olas la mecían de un lado a otro. Una conchita rodó y cayó al agua. "Uy," susurró Nuria, y rió un poquito. La concha se hundió despacio, muy suave, hasta la arena. "Buenas noches, conchita," dijo. Y no le importó nada.

Un amigo nadó cerca. Era Oso, flotando de espaldas también. "Encontraste conchas bonitas," dijo Oso con voz baja y tibia. "Sí," dijo Nuria, sonriendo. Le dio la rosada para que la sostuviera. Los dos flotaban lado a lado en el agua mansa.

El sol bajó y dejó el mar dorado. Las olas se hicieron pequeñitas. Las olas se hicieron suaves. Nuria dio un bostezo grande y lento. Oso bostezó también. El agua tibia los sostenía a los dos, suave como una mano.

La nutria y su amigo oso flotan lado a lado en el mar dorado del atardecer mientras el sol baja.

"Tengo sueño ahora," murmuró Nuria. "Yo también," dijo Oso, muy bajito. Dejaron las conchitas descansando en sus panzas. La marea los mecía despacio. La marea los mecía despacio.

El cielo se puso suave y azul y oscuro. Una estrella asomó, luego dos, luego más. El mar era una manta callada y oscura ahora. Los ojitos de Nuria se hicieron pesados. Sus patitas se quedaron quietas.

Las olas susurraban, calma, calma. El agua estaba tibia. El agua estaba suave. Nuria flotaba, segura y lenta. Muy lejos, una conchita brillaba como la luna.

Nuria respiró hondo. Nuria soltó el aire. El mar respiraba con ella, despacio y hondo. Oso ya soñaba ahí a su lado.

Calma, pequeña Nuria. La marea te sostendrá toda la noche. Buenas noches, dulce nutria. Buenas noches, mar tranquilo. Buenas noches.